1 - Verano en el año de la Cruzada Ardiente

Disfrutábamos de un soleado día de descanso en las costas de Azshara, de esos que hacían olvidar la guerra de trazos carmesí a la que nos enfrentábamos gota a gota en las devastaciones de Outlands.

A media mañana oteamos un punto en el horizonte, que según moldeamos resultó ser una dama de estrafalario peinado rodeada de críos.

Al ver que estábamos almorzando, se acercó a pedirnos un trozo de tortilla con chorizo (+25 spirit si la comes masticando bien) de la que cocinaba Kasith con 23 huevos de chocobo, pero dado que estábamos la familia al completo, sólo pude ofrecerle un par de sardinas con tomate, de las de lata. Al acercarle la lata, la señora se apartó con el horror plasmado en el rostro, una de las sardinas le recordaba a su hijo.

Fue ahí cuando percibí que la señora era un monstruo de tres metros, mitad persona y mitad pescado y con un nido de serpientes como pamela. Ella gritó algo sobre la furia de sus Nalgas, cosa que nos sorprendió, pues los peces no tienen culo, pero en vez de asfixiarnos a gases alertó a sus hijos, que fijándonos ahora bien no eran niños sino seis Anguilas tamaño Tauren adulto con tridentes largos como cucañas.

Esto fue muy desagradable para los que chapoteaban en el agua, más que nada porque nadie se baña con la armadura y la espada por aquello de que te hundes y te entra arena, así que la lucha fue desigual, nuestros tanques no eran lo mismo usando la sombrilla como escudo, los cazadores lanzaban a los bichos coquinas de canto y los brujos en bermudas y embadurnados de crema de zanahoria no conseguían transmitir demasiado “miedo”.


Derrota total

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